Orientación de la cama

La cama y el dormitorio son la base de nuestro descanso físico, mental y espiritual.

Cada uno de los puntos cardinales puede tener una efecto sobre la persona. Se dice que el Norte aporta un sueño profundo en lo físico; el Sur un sueño más espiritual; el Este facilita el despertarse pronto por la mañana; el Oeste facilita el caer dormido por la noche.

Posición de la cama

Debería situarse la cabecera contra una pared sólida que te permita tener una clara vista de la puerta y la ventana sin situarte directamente frente a ninguna de ellas.

La cama debería tener una cabecera y algo sólido tras ella. El lugar donde dormimos debería estar despejado de elementos problemáticos y ser un lugar de descanso, refresco y relajación. La vista es por tanto importante, no solo por el tipo de objetos que vea, sino por tener una buena visión del lugar de entrada a la habitación. La cama no debería estar directamente frente a ninguna puerta, ni la del dormitorio, ni la del baño. A las ventanas se les debe dar un tratamiento similar. Ya que dormir con la cabeza directamente bajo una ventana conlleva una cabeza demasiado “llena de estrellas” al despertar.

También es importante que hay al otro lado de la pared. Es muy delicado que tras la cabecera de tu cama se encuentre un inodoro, los fogones de la cocina, una escalera o una zona especialmente desordenada.

Cambia poco a poco en tu habitación todos los elementos que no te hagan sentirte segura hasta que la conviertas en lugar de acogida y paz.

 

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